martes, 29 de diciembre de 2009

Sigmund Freud

SIGMUND FREUD
Médico austríaco (Moravia, 1856 - Londres, 1939)
Freud: Fundador del psicoanálisis, titular de una paternidad ya legendaria; el hombre es ya inseparable de la ciencia a la que consagró su vida. El balance de lo que ha dado en llamarse la "revolución freudiana" requiere un estudio paralelo de la teoría y de la historia de Freud: las condiciones en que constituyó la teoría psicoanalítica, así como su posterior evolución, permiten clasificar el sistema y comprender mejor su radical novedad.
LOS ORÍGENES. VIDA Y OBRA DE S. FREUD
SIGMUND FREUD nació a las 6,30 de la tarde del 6 de mayo de 1856 en la calle Schlossergasse nº 117, en Freiberg, Moravia, que en aquel entonces era una provincia del imperio de Austría-Hungría, esta ciudad hoy pertenece a Checoslovaquia y se llama Pribor, y murió el 23 de septiembre de 1939 a las 20, en Marefield Gardens, Londres. El nombre de Schlossrgasse fue cambiado más adelante en su honor, por el de Fredova ulice. Sigmund Freud es fruto del segundo matrimonio de su padre con Amalia Nathansohn. Freud observa que él era una copia de su padre en lo físico, y hasta cierto punto en lo intelectual. Describe también a su padre como una persona que "siempre confiaba en la esperanza de que algo bueno habría de acontecer". De su padre también heredó su sentido del honor, su sagaz escepticismo acerca de las inciertas vicisitudes de la vida, su hábito de traer a colación un principio moral apoyándolo en el relato de una anécdota judía, su liberalismo y sus actitudes de libre pensador, y quizás también su propensión a dejarse guiar por su mujer. De su madre le venía su sentimiento(debe tomarse en el sentido de denotar su vivo temperamento, con las apasionadas emociones de que era capaz). A medida que el niño crecía, otro hecho, exteriorización también del orgullo y del amor que la madre sentía por su primogénito, estaba destinado a crear en su ánimo una impresión más intensa, realmente esa confianza en sí mismo, una de las características sobresalientes de Freud, y este tuvo razón en señalar como origen aquella seguridad indeleble. Como más tarde escribía él mismo: "Cuando un hombre ha sido el favorito indiscutido de su madre, logra conservar durante toda la vida un sentimiento de vencedor, esa confianza en el éxito que a menudo conduce realmente al éxito".
En la casa había también una nodriza, vieja y fea, con esa mezcla profesional de cariño hacia los niños y severidad para todo lo que en ellos fuera una transgresión. Se desempeñaba con capacidad y eficiencia. Freud le profesaba cariño, y solía darle todas sus monedas y se refiere a éste último hecho como un recuerdo encubridor. Es posible que esto estuviera relacionado con el hecho de haberla despedido, más tarde, por robo, cuando él contaba con dos años y medio. Ella era checa y ambos conversaban en checo. Era católica, y solía llevar con ella al pequeño para asistir a los servicios religiosos. Implantó en su ánimo las ideas de cielo e infierno y las de salvación y resurrección.
A la edad de cuatro años debido al fracaso del negocio de su padre (era comerciante de lana) se trasladó a Leipzig y luego a Viena, donde Sigmund pasaría la mayor parte de su vida. La vida no fue fácil en la Austria imperial donde los judíos no eran muy bien vistos. La pobreza, el judaísmo en la sociedad de doble monarquía de finales del siglo XIX, serían otros tantos obstáculos contra los que Freud debería luchar durante su vida. Las dificultades sociales que hallaba en el desarrollo de su carrera de medico configuraron un singular destino, que, contra la ideología burguesa y racista, suscitaría uno de los mas importantes instrumentos de critica y de "cura": psicoanálisis, que es la teoría que concede un papel decisivo al inconsciente para explicar la estructura y el funcionamiento de la mente humana. Es un método terapéutico basado en tal teoría, mediante el cual Sigmund Freud se proponía curar ciertos trastornos mentales.
A los diecisiete años Freud ingreso en la Universidad de Viena para estudiar medicina, fue un estudiante un tanto raro, le interesaba mas la lógica aristotélica que la anatomía, la botánica, la química, la física, la fisiología y la zoología; se enzarzaba en violentas discusiones con compañeros de estudios , negándose obstinadamente a pedir disculpas por su rudeza en el debate filosófico.
Era muy pobre. Gracias a la bondad de los profesores y amigos, y ganando dinero dando clases y traduciendo, pudo estudiar durante los ocho años de carrera. En 1881 se graduó en medicina. Incluso entonces no estaba decidido a cuidar enfermos. Durante cierto tiempo volvió a sus investigaciones sobre las células nerviosas.
La causa del surgimiento del psicoanálisis radica en el alejamiento de la medicina: los años 1875-1885 fueron años de estudio para Freud. Aproximadamente en esa época estuvo a punto de arrogarse dos descubrimientos científicos: el de las neuronas y el de la cocaína; cuya peligrosa eficacia logró probar. En 1885 obtuvo el cargo Privatdozent (profesor de escuela superior) de neuropatología y se marchó a París para estudiar las enfermedades de los nervios y el cerebro bajo la dirección del neurólogo francés Jean-Martín Charcot (1825-1893), que había tratado a muchos pacientes que adolecían de parálisis parcial.
Freud empezó a pensar que algunas de aquellas enfermedades eran de origen mental, o sea, ciertas parálisis tal vez se debían a un estado de la mente y no a una deficiencia corporal.
En 1886 abre consultorio como neurólogo , la mayoría de sus pacientes eran neuróticos. Ese mismo año contrae matrimonio con Martha Bernayl y los primeros años de su matrimonio fueron económicamente muy duros, dejando profunda huella en Freud. En esta época hizo amistad con Brener, que había descubierto una nueva forma de utilizar la hipnosis en el tratamiento de la histeria. Se interesó por esta práctica y empezó utilizándola con sus pacientes.
En esta época publicó importantes trabajos de neurología, pero estaba cada vez más interesado en los estudios psicológicos. Publicó con Berner en 1895 "Estudios sobre la histeria". Poco a poco Freud abandona la hipnosis y empieza a utilizar la libre asociación como método para tratar la histeria. Esto constituyó un paso crítico en el desarrollo del psicoanálisis.
En la libre asociación la persona comienza con algún elemento de importancia emotiva y deja que sus ideas fluyan. Sin quererlo, las personas se protegen en ciertas cuestiones. Estos puntos de resistencia se convirtieron para Freud en el foco de la indagación y en la base de la psicoterapia. La ventaja con respecto a la hipnosis es que el paciente se ve obligado a reconocer conscientemente la naturaleza de su problema. Como positivista dispuesto a creer que todo tiene una causa creyó que lo que ocurre en los sueños no puede ser tan carente de sentido como parece. Le atribuyó un sentido simbólico necesario para no perturbar el descanso.
En el trabajo diario descubrió que muchos de los recuerdos más significativos de sus pacientes eran sobre experiencias sexuales y se convenció de que los trastornos de tipo sexual eran las causas esenciales de la neurosis. Más tarde descubrió que la mayoría de los relatos de sus pacientes eran fantasías. Su errónea teoría le llevó a reconocer la fundamental naturaleza de la sexualidad infantil y constituye una de sus principales aportaciones a la teoría psicológica. Al principio debido que a que los pacientes neuróticos le enseñaban que sus dificultades comenzaban en la infancia Freud desarrolló una complicada teoría de como crecen los niños y como desarrollan y maduran sus instintos sexuales. El sexo no surge repentinamente en la pubertad, existe desde siempre. El niño va pasando por diversas etapas dependiendo cual es la zona erógena dominante:
Fase oral: la boca, es el primer órgano que proporciona al lactante sensación de placer.
Fase anal: Se corresponde con el período en que el niño empieza a controlar los esfínteres.
Fase fálica: los impulsos eróticos se desplazan a la zona sexual.
Fase genital: sería la fase final, si se consigue pasar las anteriores fases se tendrá una sexualidad adulta.
Se aplicó a sí mismo su teoría, autoanalizándose, tarea a la que dedicó media hora diaria durante el resto de su vida. En 1900 publicó "La interpretación de los sueños" en el que incluyó abundantes ejemplos de sus propias experiencias.
Freud incorporó una serie de nuevos términos a las construcciones teóricas que utilizó para describir la mente humana. Creía que la personalidad total está organizada en tres sistemas principales:
El ello, realiza la descarga inmediata de energía o tensión. Freud utilizaba este pronombre neutro para resaltar el carácter impersonal de este estrato, el más primitivo de la mente o psiquismo. A este estrato pertenecen los impulsos primitivos como el instinto sexual y la agresividad. Estos impulsos se rigen por el "principio de placer", exigen ser satisfechos.
El yo, regula las interacciones de la persona con su medio ambiente. El ego representa la conciencia reflexiva, cuya función es adaptarnos a la situación real. Se rige por el "principio de realidads": este principio indica que los impulsos no pueden ser satisfechos siempre ni en todo momento.
El superyo, que representa aspectos morales y críticos de la personalidad. Es el estrato más reciente en el psiquímo humano. A él pertenecen las normas y los ideales que nos son inculcados desde la infancia. El superyo es un severo preceptor que se opone a los impulsos del ello y que impone rigurosas exigencias al yo.
Estos tres sistemas se encuentran en constante interacción. Este esquema pone de manifiesto la situación de conflicto en que se halla la mente humana.
Anteriormente había utilizado una distinción más sencilla: consciente e inconsciente. Posteriormente relacionó ambas.
Su teoría estuvo en constante evolución, hacia el final de su vida distinguía dos grandes grupos de instintos. Uno de estos grupos sirve a los fines de la vida, su energía la denomina libido. Suponía que todas las actividades de la mente eran guiadas a reducir o eliminar esta tensión, y esto iba acompañado de una experiencia consciente de placer. Dio a esta respuesta la denominación de principio del placer. El segundo grupo de instintos serían destructivos , esto explicaría la agresividad, el sadismo etc. Serían los instintos de muerte.
Freud utilizó el concepto de superyo para ir más allá de las " calculadoras de la felicidad" en las que creían los utilitarios.
El ello quiere felicidad y el yo hace los cálculos. Hasta aquí no modifica la teoría utilitarista pero el superyo es algo más, mantiene la calculadora de la felicidad dentro de los vínculos establecidos por la sociedad e introduce las normas sociales.
Gran parte de los aspectos más revolucionarios del pensamiento de Freud se relacionan con la forma en que estas restricciones sociales se interiorizan para formar el superyo.
Otros conceptos sociales de su teoría son:
-La angustia. Freud distingue entre la angustia objetiva, la angustia neurótica y la angustia moral. La angustia objetiva es una emoción penosa suscitada por el reconocimiento de un peligro real y objetivo. La angustia neurótica la suscita el reconocimiento de un peligro procedente de las fuerzas instintivas. Cuando la angustia neurótica se proyecta sobre un objecto o situación determinados se denomina fobia, cuando la persona es incapaz de especificar lo que causa su inquietud, su angustia se denomina angustia libre. La angustia moral la suscita el reconocimiento de un peligro emanante de la conciencia, y se presenta en forma de sentimientos de culpabilidad o de vergüenza por lo que se ha hecho o se intenta hacer.
Para protegerse frente a la angustia, el ego freudiano desarrolla diversos métodos de defensa. Cuando utiliza la identificación la persona se identifica a sí misma con alguien invulnerable al peligro que causa la angustia del sujeto: la represión se limita a impedir que la situación origen de la angustia se haga consciente.
ANTROPOLOGÍA FREUDIANA
En 1912, Freud escribía la primera de sus obras antropológicas "Totem y tabú" en la que emprendió la tarea, con los datos proporcionados por la etnología, de reconstruir la historia de los orígenes. Esta empresa deriva de la teoría freudiana anterior: para poder explicar la estructura individual, es preciso que el pasado global de la humanidad haya heredado de una estructura colectiva análoga.
La analogía: este es el punto de partida que permitió a Freud construir paralelamente la historia presente del niño y la historia pasada del hombre. Esta historia se narra con toda una serie de textos, tales como: "El porvenir de una ilusión" (1927), "El malestar en la cultura" (1930), "El porqué de la guerra" (1932) y "Moises y la religión monoteista", apareció en 1939, fecha en la que Freud se vió obligado a abandonar Austria y marchar a Londres, acosado por el antisemitismo nazi.
La historia de la humanidad comienza con un crimen el del padre de la horda primitiva, muerto y devorado por los hijos celosos de su poderío. Reprimido el recuerdo del crimen surge de nuevo en el sacrificio totémico por una parte y en las prohibiciones, en segundo término. El totem, animal sacrificado, representa al padre al que se vuelve a matar en la conmemoración ritual. Las prohibiciones controlan las relaciones sexuales, cuyo monopolio concernía en otro tiempo al padre-rey. Esta historia está en el origen de los procesos colectivos e individuales. Colectivos: en la religión que cultiva una permanente culpabilidad por medio de sacrificios; en la obra de arte que, a través de la sublimación, transforma el conflicto, y en general en todo conocimiento y saber.
Individuales: la historia de un acontecimiento arcaico, reprimido a lo largo del período de la pubertad bajo la forma de una neurosis. La estructura del complejo de Edipo reproduce la escena primordial: el niño de sexo masculino dirige su mirada al progenitor de sexo opuesto, la madre que él cree poseída por el padre todopoderoso. La historia de Edipo, asesinó a su padre y esposo de su madre, sirve como matriz reiterativa: "Todo ser humano se ve en la necesidad de superar el complejo de Edipo" dice Freud.
El mito de Edipo y la historia del asesinato del padre contribuyen a poner un acento trágico en la antropología freudiana.
El propio Freud consideraba que la humanidad ha sufrido tres heridas narcisistas a lo largo de su historia y que las tres merman autonomía y potencia a las ilusiones del hombre: Copérnico y Darwin ilustran las dos primeras.
El nombre de Freud permanece estrechamente ligado al psicoanálisis, que constituye la tercera.

Fuente: www.rincondelvago.com